CARLOS BARBARITO


bestiario de amor








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con fotos de Andrea Miranda

© Carlos Barbarito 1992




UNO

o




Caballos

And by the splendid vision
Is on his way attended;
At length the Man perceives it die away,
And fade into the light of common day.

Wordsworth.


La vida se compone de encuentros y abandonos:
una luz de una vela alumbrando un rostro
y luego oscuro, un pájaro
rozando una piedra con su pico
antes de reemprender el vuelo.
Bajo las olas del mar nos abrazamos,
bajo las olas del mismo mar
nos quedamos solos,
como caballos en la lluvia,
como pesados carros en el lodo;
y al amor sobreviene siempre
una cruz de sangre pintada en una puerta,
un cortejo de encapuchados
diciendo nuestros nombres
por las diez mil calles de la peste.
Yo, como todos, debo ser residuo de una forma
que nos fue arrebatada, de algo
que era como un enloquecido zumbido de abejorros,
no esto, la lluvia calándome los huesos,
el látigo golpeándome la espalda,
un carro del que tiro sin moverlo ni un poco
y tu boca, ardiendo como una estaca pero lejos...

o





Inráma
*

Más allá de todo pájaro
Más allá del topacio que trae el sueño o arroja en el insomnio
Más allá del ángel que pesa, parcela y determina
Más allá de la piedra y de palabra piedra, que no la alcanza
Más allá del límite de los mapas, donde la brújula y la plegaria son inútiles
y las estrellas ya no arden
Dejada tras el horizonte la Última Thule y amparado tan sólo por la esperanza

Te busco

o


*Narraciones irlandesas de viajes por mar;
el destino era el más allá, la tierra de las delicias.










Temblores

1

¿Dónde estás?
Y la voz suena y resuena en el vacío.
Solo, en medio de un mar lunar,
enciendo una lámpara:
Ella, al irse, se llevó mis ojos.



2

(En el aire,
ciertos olores y ecos persisten,
pero su pie no toca el agua
para consagrarla).

Bebo:
el agua se ha vuelto humana,
atrozmente humana.



3

Caos. Materia revuelta, confusa.

Ciego,
no hay nada que sostenga mi mano
que no sea una materia derrotada,
extranjera.

o









El banquete de las cenizas


E'l silenzio ancor suole
Aver prieghi e parole.

Tasso.

Hasta la astilla en el aire podrá amarte
y no yo, o un pájaro
con pico de zafiro, cualquier sombra
en una pared. Hasta en el desierto
las cañas podrán trocarse en flautas
y al fondo de la noche
alguien podrá hablar en sueños, pero yo
me inclino y beso el barro
y no hablo sino cuando estoy despierto -sólo
el que habla en sueños
es capaz de reunir sobre un cristal
el deseo y la obra.
Hasta la astilla podrá encontrarte
y poner un astro ebrio entre tus manos,
hasta el pájaro, una sombra,
menos yo. Hubo una vez
dos sobre la tierra
y el viento decía:
Es temprano...

o






Arcas


Los manantiales brotaban desde el fondo del mar
y las compuertas del cielo se abrían.
El arca era de madera de ciprés
y estaba calafateada con brea
por dentro y por fuera. Las aguas crecían
mucho sobre la tierra, cubrían
los montes más altos; y en el arca
ellos se abrazaban entre bestias puras
e impuras, entre cestas con carne
de pez y de cordero, frutas y panes.
Y la piedra aún limpia de sangre,
la respiración innumerable, la paloma
y el cuervo dormidos en sus jaulas,
cenizas últimas de un mundo
junto a las que ellos se acostaban, temblando.
Larga espera por el alba y los caminos.
Afuera la lluvia no encontraba reposo.

o








Días y noches


Un amor se debate encerrado en un corazón de mica:
animal de espalda luminosa
que carga y sopla y resopla mientras el aire se consume en su propia fiebre
y cada golpe de mar, de llama
se repliega, junto con la ceniza, en el vacío.

o






DOS


o






¿Qué los llamará?

¿Qué los llamará? ¿El aire los llamará? (Abejas
que pugnan por una golosina, visiones
que bajan y rocíos que suben). ¿La tierra los llamará?
(Frutos y bocas, bocas como frutos).
¿El mar los llamará? (Vasto mar
dotado de delirios, piel de pantera)
.*
Se unirán entre sábanas de asombro
y piedras en carne viva.
Y aunque estarán desnudos
se mirarán el uno al otro
y ya no sentirán horror.


o



* Valéry, Cimetiore Marin.









Moradas


Se aman,
extranjeros, insomnes, ingrávidos.

o






Tao de la mujer amada


1
Hembra: misterio y puerta.


2
Las avispas y las serpientes no la pican,
las fieras no le echan la garra,
las aves rapaces no la arrebatan.

3
Huesos blandos, músculos flexibles,
misterio sobre misterio,
puerta de las maravillas.

4
¿De quién es hija?
Parece anterior al Cielo y a la Tierra.

5
Sin salir por su puerta
sabe lo que es el Mundo.
Sin mirar por la ventana
ve los caminos del Cielo.
Antes de conocerme ya me conocía.
No me había visto y me nombraba.

6
Dijo:
Si a mí te agarras te agarrarás a la vida,
viajarás y no te encontrarás
con el rinoceronte ni con el tigre;
entrarás sin armas y sin escudos
en medio de los combatientes.
El rinoceronte no tendrá por dónde meter su cuerno,
ni el tigre su garra, ni el arma su filo.
La muerte no encontrará lugar.


7
Después, oscuros y luminosos,
ya formas sin una Forma,
figuras sin una Figura,
nadie que pudiera vernos,
de frente, las cabezas,
por detrás, las espaldas.

o





Cantar de cantares


¿Qué se busca, qué se halla, qué es eso: amor?

Gonzalo Rojas.

Desnudos, bajo el peso de la tierra:
un cuerpo acepta la oferta
del otro cuerpo, hasta sus cuchillos.
¿Animales puros o impuros?, no importa:
se lastiman mutuamente por uso y abuso
de uñas en las caricias y dientes en los besos,
pero después lloran,
se limpian con sus lágrimas, y se curan.

o





Como Baldanders*

Se abrazan y mientras lo hacen
adquieren las formas de un roble,
de un prado cubierto de trébol,
de estiércol, de una flor, de una rama florida,
de una morera, de un tapiz de seda,
de muchas otras cosas y seres,
y luego, nuevamente, y por un instante,
de un hombre y una mujer.
Cuando parece que se tienen, que se conocen,
ya son diferentes, ya son otros.

El amor, como Baldanders, es un monstruo sucesivo.

o



* Baldanders: Según el maestro zapatero Hans Sachs, de Nühremberg,
se trata de una criatura proteica tal como aquel dios egipcio
que en la Odisea persigue Menelao y que no cesa de transformarse.








Contra Hesíodo

Un hombre no debe lavar su piel con agua
que utilizó una mujer; aunque temporario
le sobreviene un
castigo miserable.
Los trabajos y los días.

Lavo con tu agua mis muslos y mis manos.
Breve mar blanco y denso:
el agua se hace alta al cabo de tu cuerpo,
un poco antes de la noche,
entre un pez sin ojos que volaba
y otro, de ojos rojos, que aguarda.

Y no toda sentencia es verdad.

o





El deseo y los días

¿Quién es? ¿Quién soy?
¿Podrá la saciedad,
espada entre los cuerpos, contestarme?
La saciedad no;
y así las preguntas me arrastran,
mientras ella se peina frente al espejo
y me habla de señales altas, maravillas, luceros,*
hacia aquello que en su obstinación en reencender el aire
tal vez guarde la respuesta.

* Pedro Salinas, La voz a ti debida.

o





Instantánea

Por si mañana vienen por nosotros
Por si vienen por los sueños, los pájaros, los retratos
Por si los cerrojos, o los decretos, o los fantasmas
Por si el silencio, o el cáncer, o la desesperanza
Por si se muere la poesía, de frío o de cansancio
Por si la noche, o el día, o la frágil materia de los astros
Enhebro mi cuerpo con el tuyo, y nos amamos, cercados de relámpagos.


o







Sombras en el parador del astillero

..toda carne que lo recuerda se pone a temblar.
Baudelaire.

¿Qué no hicimos, qué hicimos
entonces, al borde del mundo? ¿Qué maldijimos
y qué bendijimos? ¿Qué desnudamos
y qué dejamos vestido? ¿Qué
supimos y qué nos venció por nudo,
y uñas de perro, y misterio? Los hombres
sólo han tenido tres visiones: una flota de barcos
navegando por el firmamento, una hoz,
tres soles, uno al lado del otro;
nosotros ¿qué vimos? ¿Un sacrificio
de animales puros, tu vientre y el mío,
cubiertos de plumas o de pelos,
bajo el cuchillo y sangrando,
en un desorden de olas y de sábanas?

¿Qué pulso o tendón o ceniza
escribirá ahora en la madera Aquí estuvieron?


o








TRES



o








1

Súbitamente, un mar. De espaldas,
a salvo de toda gravedad; de frente,
habrá lluvia y también sosiego,
habrá una materia despejada de su polvo,
un polvo despejado de su destino de polvo,
una larga noche de uñas, y dientes, y ecos.

o





2

¿Qué son sino hierros al rojo?
¿Qué sino vigas en el tendón único de la noche?
Espaldas en exilio,
cara contra cara más allá del aguijón, de las coces.

o





3

Mancharse; limpiarse con el propio sudor;
entretanto, más abajo, en el fondo oscuro,
un pez abisal proyecta su antena
y distingue un temblor de una piedra.

o





4

Mi espalda
-dice-
busca la tuya para aliviarse
de tanto peso de hombres y de bestias.
La mía

-digo-
sólo por la tuya renace
de sus mares vacíos, de sus molinos inmóviles;
polvo de árbol hecho polvo por un rayo:
por ella gano cierta respuesta,
cierta remota señal hacia la Piedra y el Arca.

o





5

Por nosotros la tierra deja de ser errónea,
el Eje del Mundo se endereza
y una respiración de ballena atrae y repela aguas
en un hiato entre el sueño y la vigilia.

o





6

Ya escribe un relámpago en el aire:

o


7

Así abrazados, boca contra boca,
cuerpo contra cuerpo,
ríen, no lloran, saben,
son más altos que el filósofo, que el demonio,
que el héroe, que Dios,
y que todo.


o

En Del Viso, Buenos Aires, 8 de setiembre de1991






Copyright © Carlos Barbarito 1992

Publicado en:
Letralia La tierre de letras en internet
con fotos de Andrea Miranda



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